¿Cómo estás hoy?
Escribo mi primera entrada en este blog recién estrenado con el deseo de mantener un contacto directo y sincero con quienes decidáis hacer comunidad. Espero que tú seas uno de ellos. Hoy quiero contaros por qué decidí participar en política.
Haberme criado en plena Tierra de Campos, sin duda, ha facilitado las cosas. Aún cuando mi infancia y juventud ha transcurrido en territorios de los llamados hoy «España vaciada» nunca ha generado en mí sensación de soledad. Más bien al contrario. La cercanía de las cosas y las personas, el calor compartido del verano o los fríos inviernos repartidos entre los escasos habitantes del entorno, hicieron crecer en mí el interés por aquello que a todos nos preocupaba. La certeza de que al día siguiente volvería a convivir en el colegio o el instituto con mis amigos de los pueblos del entorno animaba la hora de ir a dormir esperando con ansia el despertar.
Poco a poco crecía en mi la necesidad de saber, entender y hacer algo por las situaciones diarias que me rodeaban en esa tierra que llevo pegada al corazón. Sin saber cómo, de pronto, pensé que quizás sería bueno ponerme manos a la obra de manera más comprometida, de tal forma, que busqué entre las diferentes opciones la que más se adecuaba a aquello que, dentro de mi, iba creciendo en forma de valores, principios, modo de entender la sociedad, la relación entre las personas, la finalidad de las administraciones…
Todo ello me llevó a militar en el Partido Popular y, hasta hoy. En la actualidad soy concejal de Arroyo, en la oposición, pero, desde luego con intención de conseguir el gobierno municipal con un objetivo que, pienso, puede unir a muchas voluntades: mejorar nuestras condiciones de vida atendiendo a las necesidades de las familias teniendo siempre presentes esos valores y principios.
Es cierto que los motivos por los que los individuos se acercan a la política son muy variados. Incluso muchos lo hacen como forma de labrarse una profesión, cuestión que es muy legítima y loable. Como has leído, no es mi caso. El día que desaparezca mi ilusión y mi interés por saber, entender y hacer algo por las situaciones diarias que me rodean, es decir, el día que no tenga nada que aportar a la mejora del bienestar de las personas y sus familias este blog desaparecerá, porque Rubén G. Montoro se apartará de lo público.



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